En estos días de vacaciones, en los que he vuelto a mi casa más cansada de lo que me fui y con la maleta más llena de lo que me fui ( si, 19 kilos para 5 días, yo soy así) he pasado y disfrutado de muchos pequeños momentos satisfactorios.
El primero que recuerdo es el aterrizaje de mi avión, mi vuelo fue mejor de lo que pensaba, pero aún así, no pude evitar esbozar una gran sonrisa cuando ese aparatito volador pisó tierra.
Otro de ellos fue el reencuentro con M y T, cuántas ganas tenía de veros niñas! No sabéis cuanto! Que penita que pasemos tan poco tiempo juntas, aunque eso hace que disfrutemos más aún de ese tiempo que compartimos.
Ese paseo por Sevilla en un coche de caballos, no podía haber algo que me hiciera más ilusión, nunca disfruté tanto gastándome ese dinero, vamos, que en cuanto vuelva repito :D
Esa entrada a Cádiz con retención a causa de la manifestación ( Delphi no se cierra!! Si Delphi se cierra… guerra, guerra) esas fotos en el coche, sin sentido, esos bailes y cantes con las ventanillas bajadas, esos saludos a los obreros… me hubiera gustado ver la cara del conductor del coche de atrás que veía que no avanzábamos porque estábamos muy ocupás sacando fotos.
Esas conversaciones en inglés con los camareros de Gibraltar.
El recorrido en taxi a la Punta, dónde dejé una de mis frases estelares ( Osti, las luces de las farolas en Cádiz son verdes! Osti no! Que son semáforos!!!! Jajajaja)
El momento en el que una vez ya embarcada y tras el anuncio que mi vuelo llevaba un retraso de más de una hora, un policía? Muy simpático me dejó desembarcar para volver con M y T.
Momentos y más momentos mágicos, especiales, esos pequeños momentos que se guardan en la retina hasta la próxima visita, hasta la próxima vez que nos veamos.
Vuelvo con las pilas cargadas aunque con mil cosas por hacer, pero sobre todo y ante todo he vuelto super CONTENTA y triste a la vez.
[Sonando: "Sevilla tiene un color especial" de Siempre Así]





























